Monique van der Vorst, una gran apasionada del deporte decidió a los 13 años pasar por el quirófano para solucionar un problema físico que le hacia sufrir continuas lesiones de tobillo, pero algo no fue bien y una de sus piernas quedo paralizada. "Se me hinchó la pierna, se puso morada y fría, se llenó de líquido que quedó ahí” relataba. Lo que parecía una sencilla operación acabó con Monique postrada en una silla de ruedas.











